joi, 13 iulie 2017

Oración (Eduardo García)


Ten piedad, Señor de los desahucios,
de la herrumbre que roe el tenedor,

de la cola del paro, el burofax,
de la hucha desvalijada a la carrera.

Que amainen las facturas, que las fieras
se amansen de repente

o la víctima aprenda, Señor de la codicia,
a dar caza al verdugo.

joi, 6 iulie 2017

Por tierras de España (Antonio Machado)


El hombre de estos campos que incendia los pinares
y su despojo aguarda como botín de guerra,
antaño hubo raído los negros encinares,
talado los robustos robledos de la sierra.
. . . Hoy ve a sus pobres hijos huyendo de sus lares;
la tempestad llevarse los limos de la tierra
por los sagrados ríos hacia los anchos mares;
y en páramos malditos trabaja, sufre y yerra.
. . . Es hijo de una estirpe de rudos caminantes,
pastores que conducen sus hordas de merinos
a Extremadura fértil, rebaños trashumantes
que mancha el polvo y dora el sol de los caminos.
. . . Pequeño, ágil, sufrido, los ojos de hombre astuto,
hundidos, recelosos, movibles; y trazadas
cual arco de ballesta, en el semblante enjuto
de pómulos salientes, las cejas muy pobladas.
. . . Abunda el hombre malo del campo y de la aldea,
capaz de insanos vicios y crímenes bestiales,
que bajo el pardo sayo esconde un alma fea,
esclava de los siete pecados capitales.
. . . Los ojos siempre turbios de envidia o de tristeza,
guarda su presa y llora la que el vecino alcanza;
ni para su infortunio ni goza su riqueza;
le hieren y acongojan fortuna y malandanza.
. . . El numen de estos campos es sanguinario y fiero:
al declinar la tarde, sobre el remoto alcor,
veréis agigantarse la forma de un arquero,
la forma de un inmenso centauro flechador.
. . . Veréis llanuras bélicas y páramos de asceta
—no fue por estos campos el bíblico jardín—:
son tierras para el águila, un trozo de planeta
por donde cruza errante la sombra de Caín.

(De "Campos de Castilla")

(Puede que este poema de Machado sea el mejor diagnóstico nunca escrito acerca de las causas de los incendios forestales, así como de las más nefastas de sus consecuencias. Parece mentira que después de más de un siglo de haber sido escrito, sigamos sin haber aprendido nada.)

Fotografía: Berrocal. 31 de julio de 2004.

luni, 3 iulie 2017

Elogio para la poesía (Yevgueni Yevtushenko)


Tiutchev, un poeta ruso del siglo XIX, exclamó una vez:
“¡Oh, si las alas vivas de las almas, agitadas sobre la multitud,
nos salvaran de la inmortal vulgaridad de la gente!”

Hoy todos somos testigos de un complot mundial
de la vulgaridad triunfante contra la exquisitez humana.
Pero si la vulgaridad es inmortal, también es inmortal
la resistencia contra ella.
La persona que no tiene poesía interior
se convierte sin darse cuenta en un zombi.

Hace mucho tiempo, en una de mis otras vidas,
estuve en un pequeño pueblito colombiano en la Amazonia,
donde viven los indios cazadores de cocodrilos.
Para ellos, un invitado es una persona sagrada.
Cuando salieron a mi encuentro tocaron tambores,
se tiraron de los cabellos y lloraron a lágrima viva.
“¿Por qué lloráis?”, pregunté sorprendido.
“Porque luego te irás”, respondieron los indios.
Cuando me iba, también tocaron tambores, pero esta vez
bailaban alegremente, haciendo que yo bailara con ellos
su alegre danza. Me pusieron lirios blancos en el pelo
y, como niños, saltaban por encima del fuego.
“¿Por qué estáis todos tan alegres?”, pregunté.
“Porque tenemos la esperanza de que regresarás”, contestaron.
Esto es poesía que, gracias a Dios, vive en la humanidad.

vineri, 16 iunie 2017

El niño asesinado (Romance pequeñito) (Amparo Poch y Gascón)


Corría la bala
Y decía el viento:
¿En dónde me clavo
Para dar más duelo?
El niño jugaba
Soñaba sus juegos
Pues ¿Qué era la guerra
Con sus hombres fieros?
Corría la bala...
¿Dónde irá mi hierro
Traidor y asesino
Por ser mas certero?
El niño soñaba,
Jugaba sus sueños.

Pues ¿Qué era la guerra
Si estaba tan lejos?
Capullo temprano
cortado y deshecho,
fruta no madura
robada del huerto,
los ojos cerrados,
los labios resecos,
los brazos tendidos…
¡está el niño muerto!
Un interrogante
se mecía al viento:
¿Qué es lo que han matado,
poeta, guerrero
atleta famoso
hombre justiciero?
cruel? bondadoso?
compasivo?, fiero?
egoísta?, humano?
Cobarde, ¿sincero?
Pues que era la guerra
Si estaba tan lejos…

Fotografía: Agustí Centelles (Bombardeo de Lleida, 3 de noviembre de 1937)

luni, 12 iunie 2017

Si todo ha de acabar (Eduardo García)


Si todo ha de acabar, qué importa nada.
Si el río ha de arrastrar cuanto queremos,
días, amigos, cuerpos, libros, senos,
cavando a nuestro paso una hondonada;

si todo ha de anegar la mar helada
y al cabo nos aguardan crisantemos,
más vale no olvidar lo que seremos
y enterrar en olvido la alborada.

Mas si el destino está en quedar en nada
rema a contracorriente, a tumba abierta,
apurando los cauces, siempre alerta
al destello que inflama la mirada.

Si todo ha de acabar, muerde muy fuerte
cada hora que le robas a la muerte.

marți, 16 mai 2017

Pensamientos de Don Cogito sobre la sangre (Zbgniew Herbert)


1

Don Cogito
leyendo un libro
sobre los horizontes de la ciencia
la historia del progreso intelectual
desde las tinieblas del fideísmo
hasta la luz de la sabiduría
se topó con un episodio
que ensombreció
su horizonte privado
con un nubarrón

una buena postilla
a la crasa historia
de los fatídicos errores de la humanidad

durante muchísimo tiempo
se mantuvo la convicción
de que el hombre porta consigo
una considerable reserva de sangre

un barrilete abombado
de veinte y pico litros
— una nadería

a partir de aquí es fácil entender
las desbordantes descripciones de batallas
los campos rojos como coral
las impetuosas corrientes de crúor
el cielo que repite
abyectas hecatombes

y asimismo un universal
tratamiento médico
al enfermo
se le abría una arteria
y alegremente se dejaba caer
el valioso fluido
sobre una palangana de estaño

no todos lo aguantaban
Descartes agonizante susurró
"Messieurs éparnez" —

2

ahora sabemos con exactitud
que por el cuerpo de cada persona
ya condenado o verdugo
circulan apenas
unos cuatro o cinco litros
de aquello que fuera llamado
alma del cuerpo

unas pocas botellas de borgoña
un jarrón
soo un cuarto
de la capacidad de un cubo

poco

a don Cogito
le sorprende en su ingenuidad
que este descubrimiento
no provocara una revolución
en el ámbito de las costumbres

cuando menos debería haber formentado
un ahorro juicioso

ya no se puede como antes
malgastarla y derrocharla
en los campos de batallas
en las plazas de las ejecuciones

en verdad que hay muy poca
menos que agua petróleo
que reservas energéticas

sin embargo sucedió algo bien distinto
se extrajeron unas consecuencias ignominiosas

en vez de moderación
derroche

tan ajustada medición
reforzó a los nihilistas
y dio mayores bríos a los tiranos
ahora saben con precisión
que el hombre es frágil
y fácilmente se puede desangrar

cuatro cinco litros
es una cantidad insignificante

así pues el triunfo de la ciencia
no comportó nutrición espiritual alguna
ni principio de comportamiento
ni norma moral

constituye muy pequeño consuelo
piensa Don Cogito
que los esfuerzos de los investigadores
no puedan cambiar el curso de los acontecimientos

tienen prácticamente el mismo peso
que el suspiro de un poeta

y la sangre sigue corriendo

supera el horizonte del cuerpo
las fronteras de la fantasía

— quizá esté por venir un diluvio

Traducción de Xaverio Ballester