miercuri, 18 octombrie 2017

Por culpa de su madre, por culpa de su hijo (Anne Carson)


¡Eres culpable! ¿De qué forma te gustaría confesarlo?
Le dijeron a Lev en el interrogatorio. No le golpearon demasiado.
Lo sentenciaron a diez años en la región de Karaganda, correspondencia restringida.
Ajmátova quemó todos sus papeles —manuscritos, cuadernos, cartas—
y comenzó la historia de dos ciudades:
de Leningrado a Moscú
cada mes
para entregar un paquete de comida en la ventanilla del muro
(máximo 8 kilos incluyendo la caja).
Si la aceptaban, era que estaba vivo.

En la fotografía: Anna Ajmátova y su hijo, Lev Gumiliov.

joi, 5 octombrie 2017

Diálogo (Julia Uceda)


Aquí estoy -murmuró-. Vengo a traerle
su libertad.
Sobre la mesa estaba

doblada con cuidado, limpia,
recién salvada. Alzó
su rostro hacia el jardín:
dulces barcos de humo
marchaban hacia el mar.
El mar... Ningún camino
podría conducirla..Todo era
una espiral interminable.

Él dijo:
Te amaba... te he amado... Ella
―tenía vueltos al jardín los ojos―
oyó: Yo temo. Y sonreía
a los barcos que eran catedrales,
y luego montes y después rebaños
y al fin ya nada: sólo
una gran pesadumbre.

¿Qué temes? -dijo. Y su voz venía
del país de las sombras- Oh, no,
no temas nada.
Y él: No dije
"temo", sino te amo.
Parecía

sorprendida. Miró
la libertad: sobre la mesa
ya no estaba. Recordó: Te amo...
Alguien, una vez, dijo eso,
pero quién, cuándo, dónde...
No pudo
recordarlo. Él esperaba su respuesta
y entonces, con dulzura,
se abrió la blusa y le mostró la muerte.

vineri, 22 septembrie 2017

Elegido por aclamación (Ángel González)


Sí, fue un malentendido.
Gritaron: ¡a las urnas!
y él entendió: ¡a las armas! —dijo luego.
Era pundonoroso y mató muchos.
Con pistolas, con rifles, con decretos.

Cuando envainó la espada dijo, dice:
La democracia es lo perfecto.
El público aplaudió. Sólo callaron,
impasibles, los muertos.

El deseo popular será cumplido.
A partir de esta hora soy —silencio—
el Jefe, si queréis. Los disconformes
que levanten el dedo.

Inmóvil mayoría de cadáveres
le dio el mando total del cementerio.

luni, 18 septembrie 2017

En el supermercado (Luis Alberto de Cuenca)

En el supermercado
Cualquier lugar es bueno para el odio,
hasta el supermercado. "¿Por qué compras
esto en lugar de aquello? ¿Estás de oferta

o qué? ¿Crees que soy tonto y que no oigo
las cosas que te dice el pescadero?
Me aburro. No te aguanto. No te olvides
la botella de ginebra. ¡Ah, no,
déjate de comida preparada!
Aprende a cocinar como mi madre."

"Cuando tú aprendas a comerme el coño."

marți, 12 septembrie 2017

Terrorismo (Isabel Pérez Montalbán)


                   Compañera, agua de lavanda:

El miedo. Trampas del suicida,
los faros que iluminan en lo ciego
una errónea dirección.
Sí, debo confesar
que yo tenía miedo del silencio,
del frío y la locura navegables,
de inciertos paraísos
que la insolación esculpía.

No sé de qué manera la flotación inerte
doblegó el oleaje hasta la playa.
La consciencia se instala con sabor
de algas, de sal y una aspersión de arena
en los ojos del náufrago.

Miré entonces los restos, la singladura póstuma
y mis brazos heridos, sedal de las medusas.
Decidí vigilar el horizonte,
por si acaso surgiera tu cabeza
con espuelas y crines sobre el agua
para salvarme del miedo al vacío.

El 6 de febrero de 1981 ETA asesina a un ingeniero de Lemóniz.
El 23-F, los militares Armada y Tejero intentan un golpe de Estado.
El 9 de mayo la Guardia Civil mata en Almería
«por error» a tres jóvenes inocentes, creyéndolos miembros de ETA.

(De "Cartas de amor de un comunista")

vineri, 21 iulie 2017

Derrumbe (Amparo Osorio)


Se acumulan los días, los años
la erosión de la vida
nos echa encima su balandra y vamos
hacia el despeñadero.
Pasa la sombra... pasa y mira
y vuelve a acomodarse.
Una luz de farol bordea la penumbra.
Es la ciudad: me digo.
La sombra se adelanta
no quiere compartir mis pensamientos
pero lee la esquina, los escombros
los pasos solitarios y el eco de esos pasos
mucho antes que sorprendan a mi cuerpo.
El funerario pájaro del tiempo
aletea en el aire.
Las ruinas del amor se precipitan.
Quiero cerrar los ojos.
Quiero
que sólo el viento pase
y nos lea el poema de la errancia,
que nos diga al oído
sobre la honda pena que hoy irrumpe
en el alma del saxo.
que el viento,
sólo el viento...